4 nov. 2008

La crisis económica aumenta abandonos mascotas

La crisis económica aumenta los abandonos de mascotas
• Medi Ambient prevé que la recesión agrave el colapso de las perreras en el 2009

• La protectora de Mataró advierte de que ya empiezan a notarse los efectos


Algunos perros abandonados acogidos en el centro municipal de Argentona, en mayo de este año.
BARCELONA
La crisis económica también afectará al colapso de las perreras. El jefe del servicio de protección y fauna de la Generalitat, Jordi Ruiz, afirmó, durante el Salón Animaladda celebrado el pasado fin de semana en Barcelona, que el Departament de Medi Ambient prevé que el 2009 sea un "año difícil" porque las dificultades económicas que sufrirán los ciudadanos se traducirán, probablemente, en un aumento del abandono de mascotas. De hecho, la Societat Protectora d'Animals de Mataró (SPAM) ya ha alertado de que empieza a notar los efectos de la recesión. Esta situación, que se suma a la prohibición de sacrificar animales, será un agravante para la sobresaturación que ya padecen el centenar de centros de acogida de Catalunya.
Según fuentes de la SPAM, las dificultades para pagar las hipotecas de las grandes viviendas con jardines que se compraron hace pocos años obliga a algunos ciudadanos a trasladarse a un piso de alquiler donde no se les permite tener animales. Es ante este tipo de situaciones que los dueños deciden abandonar a su perro o gato. También personas con graves problemas económicos se ven obligados a deshacerse de sus animales para recortar gastos.

MENOS ADOPCIONES
Los refugios temen que la crisis haga disminuir, además, el número de adopciones, la principal arma con la que cuentan los centros para ganar un poco de espacio. Aun así, el número de entradas es siempre superior al de salidas. En el 2007 fueron abandonados 18.540 animales, de los que 11.740 hallaron un nuevo hogar.
Ante este panorama poco esperanzador para los proteccionistas, la tesorera de la SPAM, Isabel Navarra, afirmó que, si bien la crisis puede contribuir a incrementar el abandono y a restar el número de adopciones, también puede ser un aliciente para que la gente que decida tener una mascota acuda a una perrera en lugar de comprarla en tiendas o criadores a precios desorbitados.
Ruiz afirmó que los esfuerzos de inversión en sacrificios y adopciones no han resuelto el problema de la saturación de los centros, por lo que hay que centrarse en evitar el abandono e instaurar una política fuerte de identificación de los animales con el chip. Aun así, la crisis pueda suponer una reducción de recursos.
Desde que en el 2006 fue aprobada en Catalunya la ley que prohíbe la eutanasia de los animales refugiados en los centros, el coste que deben pagar los ayuntamientos por el mantenimiento de los animales es cada vez mayor porque cada año se acumulan más perros y gatos. Hasta este año, algunos consistorios habían solicitado una moratoria para poder seguir sacrificando mientras adaptaban sus infraestructuras a la ley, pero esta concesión ya no será posible en el 2009. Un estudio de Medi Ambient apuntó que Catalunya gasta más de 50 millones de euros al año para mantener a todas las mascotas abandonadas que no hallan un nuevo hogar.