17 oct. 2012

19.000 € de multa e inhabilitación al cazador de Montcada i Reixac, BCN

Comunicado de prensa




17 octubre 2012



19.000 € de multa e inhabilitación al cazador de Montcada i Reixac, BCN

En noviembre de 2011 le fueron decomisados 33 perros vivos, y se encontraron 23 cadáveres en distintas fases de descomposición.



Faustino Luengo ha sido sancionado con sendas multas por el Ayuntamiento de Montcada i Reixac y el Departament de Medi Ambient de la Generalitat de Catalunya, por un total de 19.080 €, además de quedar inhabilitado durante 5 años para la tenencia de animales.



Los hechos por los que ha sido castigado se remontan a diciembre de 2011, cuando Fundación Altarriba y DAR Animal Rescue documentaron la presencia de 33 perros en muy malas condiciones (decomisados el 27 de diciembre junto a Agents Rurals) en Montcada i Reixac, así cómo de un grupo de cadáveres y otros restos, en unas instalaciones propiedad del citado Faustino Luengo, conocido cazador de la zona y socio de la Asociación de Rehalas de Catalunya. "Lo que vimos allí era un infierno de suciedad, cabezas de pollo, agua podrida, cadenas, excrementos...", indica Karin Pielanen, de DAR Animal Rescue, que intervino en el decomiso, "aquellos animales estaban suplicando por su vida. En días anteriores vi a uno vivo atado a un hoyo con parte de las vísceras fuera, y otro que me lamía la mano a través de los hierros: el día del decomiso encontré su cadáver, con una herida terrible en la pata que no tenía antes, y tirado el basurero de al lado." Según la necropsia, este en concreto había muerto por ingesta de un producto, en cantidad tan elevada, que el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos considera que ha resultado intoxicado, posiblemente de forma intencionada.



Yolanda Valbuena, responsable del departamento jurídico de Fundación Altarriba, afirma que "hay cazadores que mantienen a sus rehalas en pozos miserables, inmundos, con heridas sin curar infectadas por la mierda que los rodea. Utilizan a los perros para su hobby particular, pero queriéndose ahorrar el coste de ese hobby (veterinarios y alimentación), los mantienen atados a lo largo de toda la semana, para lanzarlos contra un jabalí una mañana en los periodos de caza; el resto de días y meses del año, los animales se mueren de pena y de dolor atados las 24 horas al día con cadenas o metidos en diminutas jaulas".



Las entidades de protección animal tenemos que enfrentarnos a menudo a casos como el de Montcada, que implican por supuesto la retirada de decenas de perros en muy malas condiciones sanitarias y psicológicas. A partir de ahí, hay que hacer un trabajo difícil por recuperarlos a todos los niveles y encontrarles un hogar donde puedan vivir como lo que son, animales de compañía. "Es vital que la sociedad nos ayude porque solos no podemos. Las protectoras de animales nos encargamos de la parte más dura, pero necesitamos desesperadamente tener apoyo para seguir adelante y que, como en el caso de Faustino Luengo, se paguen las consecuencias del maltrato", concluye Yolanda Valbuena.







Área de Comunicación
Fundación Altarriba



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